¿Te has percatado alguna vez de esas parejas que, prácticamente, se vuelven una persona? Publican lo mismo en redes sociales; siempre están juntos; opinan igual o parecido; y nadie puede concebirlos separados. Quizá se quieren mucho, o tal vez se han mimetizado al grado de despojarse por completo de su individualidad para dar paso a un ser único. En Together: Juntos Hasta la Muerte (Together, 2025), el concepto se vuelve literal como parte de una experiencia de body horror que indaga en la toxicidad que solemos emanar cuando somos parte de una relación amorosa. Si bien la cinta no puede escapar de ciertas convencionalismos y conveniencias sosas de guion, el toque de humor y su reflexión acerca de la codependencia la vuelven en general un ejercicio disfrutable e interesante por igual.
Para su ópera prima, Michael Shanks echa mano de Dave Franco y Alison Brie como protagonistas y productores. El hecho de que sean pareja en la vida real, por supuesto, agrega otra capa a la narrativa, una que, sin duda, pudo haber instado a estos actores pensar una o dos cosas sobre su vida romántica. Pero para los espectadores esto trae otro beneficio, pues la química natural entre ambos aporta credibilidad a la relación que vemos en pantalla, sobre todo cuando transita por sus momentos más críticos. La idea original de Shanks —puesta en entredicho, por cierto, por una mediática demanda de plagio— es ejecutada muy bien por el trabajo de Franco y Brie, quienes también se comprometen físicamente en los papeles de unos jóvenes novios que, después de irse a vivir a un lugar remoto, comienza a experimentar una serie de perturbadores acontecimientos que amenazan con consumir su existencia como individuos.

Together: Juntos Hasta la Muerte brilla cuando explora la dinámica de pareja con la que cualquiera está familiarizado: la ansiedad que provoca las actitudes del otro; la batalla por quién da más; o la difícil tarea de darse cuenta de que es mejor separarse ahora antes de que resulte más doloroso después. Estas situaciones son llevadas al extremo por Shanks incorporando una buena dosis de body horror muy al estilo de La Sustancia (The Substance, 2024); en el tercer acto, las imágenes grotescas y lo perturbador se apoderan de la pantalla. Y aun así, Shanks encuentra el espacio para insertar varios e incómodos momentos de humor; Franco —por más que su interpretación sea exasperante en partes— y Brie permiten que estos se sientan genuinos y para nada forzados. Uno en particular relacionado con un acto sexual pone a prueba la entereza del espectador masculino.
Donde la película deja que desear es con la necesidad de atar los hechos a una explicación, que resulta muy trillada y telegrafiada casi desde el inicio. El rol del vecino (Damon Herriman) se puede adivinar desde muy temprano, por lo que la eventual revelación sobre su identidad no tiene el peso suficiente. Asimismo, las pistas que Shanks va dejando desde el comienzo son muy obvias, haciendo que el final también se pueda anticipar desde antes. La ambigüedad de la que despoja al relato atentan contra el atractivo de su historia, llevándolo por los lugares comunes que ya hemos visto en cualquier cantidad de ocasiones en el género. Las conveniencias de las que se vale el guion para avanzar la trama, además, son muy básicas y llegan a distraer bastante.

Aun así, Together: Juntos Hasta la Muerte sale adelante por el espejo que pone frente a nosotros. ¿Qué pasa cuando sentimos que estamos viviendo a alguien que está muerto?; ¿qué hacer cuando nos sentimos atrapados en una relación?; ¿quién necesita más a quién? Aunado a ello, Shanks concibe algunos instantes espeluznantes que parecen salidos de El Legado del Diablo (Hereditary, 2018) —de hecho, la temática también se puede conectar con Midsommar: El Terror No Espera la Noche (Midsommar, 2019)—; y aunque los jump scares ordinarios no faltan, la sensación de inquietud que transmite su obra se mantiene latente buena parte del tiempo. He aquí un body horror ligero pero altamente entretenido y pertinente en una era en la que procurar a nuestra media naranja puede consumirnos por completo.









