“¿A dónde vamos?”, pregunta Veneno (Víctor Prieto) en un momento de la trama en el que parece que ya no hay destino a la vista. Pero dicen por ahí que realmente no importa hacia dónde nos dirigimos, sino con quién. En el Camino (2025) explora esta idea en un contexto tan particular como el de
La intersexualidad es un tema poco retratado en el cine. Curiosamente, en plena era franquista, una película llamada Mi Querida Señorita (1975) irrumpió en un panorama de represión y mojigatería con una historia acerca de una mujer madura que descubre que también tiene gónadas masculinas tras una visita al médico. Esta superó la censura e
“¿Acaso no es el amor el punto?”, le dice Colin (Harry Melling) a Ray (Alexander Skarsgård), su pareja, cuando una pequeña acción del primero comienza a poner de cabeza el mundo del segundo. Ambos están en una relación BDSM —incorrectamente denominada sadomasoquista, aunque comúnmente conocida así—. En su sorprendente ópera prima, Harry Lighton pinta un
¿Qué harías si tu pareja revelara su secreto más oscuro y perturbador cuando le preguntases qué es lo peor que ha hecho? Con sus tres películas, Kristoffer Borgli ha partido de cuestionamientos incómodos como este: ¿qué harías para obtener más atención? ¿Qué harías si fueras víctima de la llamada “cultura de la cancelación”? La obra
Por alguna razón, acabamos de vivir una saturación de historias basadas en Frankenstein, obra gótica fundacional de la ciencia ficción. Desde películas animadas hasta ambiciosas adaptaciones, estos títulos han inundado la pantalla grande en los últimos años. Los resultados, obviamente, han sido diversos. Y en este panorama llega ¡La Novia! (The Bride!, 2026) para, posiblemente,
Adaptar una obra literaria clásica es un arma de doble filo. Si es completamente fiel y subordinada al texto original, dirán que no toma riesgos y que cuál era el punto entonces; si se desvía por completo y altera la esencia, dirán que es un sacrilegio. El caso de Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights, 2026) es
Paul Mescal se ha convertido en rostro de la zozobra dentro del cine independiente. Ya sea interpretando a un padre en plena depresión, un fantasma en apuros existenciales, un bardo en conflicto con su don y su rol como padre y ahora un músico gay enfrentado con los crueles giros de la vida, el popular
En Hamnet (2025), Chloé Zhao celebra el poder catártico del arte. El trauma, eje temático de la historia, se cierne sobre los personajes como una sombra infinita de la que no se puede escapar. Pero el final, por supuesto, con la creación artística de por medio, permite que un rayo de esperanza se cuele en
Las biopics musicales no han tenido buenos últimos años. A excepción de Better Man (2024) y quizá otra más por ahí, este tipo de películas no ha podido conectar con el público a un nivel trascendental. El desinterés, los sujetos, el abordaje y el abuso de una fórmula que ya no funciona han sido factores
Eternidad (Eternity, 2025) hace honor a su nombre, pues su historia tan predecible y básica se siente como si durara una vida entera. Por alguna razón, A24 no ha tenido tanta suerte últimamente con sus comedias románticas; mientras que El Tiempo que Tenemos (We Live in Time, 2024) demostró no saber manejar su narrativa no