Lee Cronin irrumpió en el mundo del cine con El Bosque Maldito (The Hole in the Ground, 2019), que sigue a una madre tratando de averiguar el siniestro vínculo entre su hijo y un misterioso hoyo en el suelo. Su acercamiento al terror sobrenatural llamó la atención de Sam Raimi, quien lo fichó para Evil Dead: El Despertar (Evil Dead Rise, 2023), que significó un regreso decente para la icónica franquicia. El director irlandés parecía la opción ideal para devolver a Evil Dead a su época de gloria, pues demostró poder trabajar muy bien con bajos presupuestos, efectos prácticos y mucho gore. Pero da la impresión de que se quedó atascado en ese universo, ya que su nuevo proyecto luce como un intento más de desarrollar otra historia dentro de él, aunque ahora con una momia de por medio. El resultado es una obra sumamente derivativa que simplemente se dedica a replicar situaciones y escenas de famosas películas de terror, incluyendo, por supuesto, las de Evil Dead.
La Posesión de la Momia (Lee Cronin’s The Mummy, 2026) es otro producto más de Blumhouse basado en clichés que parecen obligatorios para la productora. El Bosque Maldito no es ninguna genialidad del género, pero, por alguna razón, le bastó a Cronin para ganarse la posibilidad de escribir y dirigir proyectos basados en monstruos icónicos. El hecho de que la entrega en cuestión lleve su nombre en el título sugiere un toque autoral, aunque lo más probable es que solo se trate de una distinción para evitar confusión con la franquicia liderada por Brendan Fraser. Sea como sea, Cronin se tomó muy en serio lo anterior, a tal grado de que decidió hacer una nueva película de Evil Dead y de paso otro remake de El Exorcista (The Exorcist, 1973), pero cambiando al antagonista por el mítico ser de origen egipcio. En suma, el cineasta simplemente se copió a sí mismo y a varios clásicos con una historia que no aporta absolutamente nada al género ni a la mitología del famoso monstruo.

Esta versión —que tarda muchísimo en empezar debido a dos largos prólogos— se presenta como un drama familiar: unos esposos estadounidenses que viven en Egipto dejan el país después de que Katie (Natalie Grace), su hija, es secuestrada por una misteriosa mujer (Hayat Kamille) agobiada por una fuerza maligna. Años después, la niña finalmente aparece, pero dañada física y psicológicamente; su retorno, en breve, se convierte en una pesadilla cuando queda claro que algo diabólico habita en ella. Resulta evidente que no hay nada de original en lo que se le ha ocurrido a Cronin, y en la ejecución ocurre lo mismo: escenas del demonio que posee a Katie haciéndola levitar, maldecir, engañar o dañar a sus propios familiares nos remiten indudablemente a la icónica obra de William Friedkin, cuyo material original también proviene de un trasfondo similar. Eventualmente, el director convierte a Katie y a otros personajes en algo así como deadites —igual de burlones y sádicos, especialmente durante una secuencia de funeral—, como si estuviéramos en la nueva entrega de Evil Dead —que, por cierto, llegará este año—. Vamos, incluso la caracterización recuerda bastante a las creaciones de Sam Raimi.

Cronin intenta darle profundidad a la trama con una dosis de tensión familiar, principalmente entre Larissa (Laia Costa) y Charlie (Jack Reynor), que se enfrentan entre sí debido a la culpa que los abruma. Desafortunadamente, la exploración no puede ser más superficial e irrelevante. De hecho, sus actos, como en cualquier mala película de terror, carecen de sentido la mayor parte del tiempo. Por si fuera poco, La Posesión de la Momia incorpora otros elementos bastante trillados, desde una aburrida investigación policiaca —encabezada por May Calamawy— y la típica secuencia de exposición con un especialista, que vomita todo el lore de la forma menos emocionante posible. Cronin, además, consigue extender los sucesos inexplcablemente; la duración supera las dos horas, y el final es tan ridículo como inverosímil, incluso teniendo en cuenta la naturaleza fantástica de la película. Aburrida, tediosa, contradictoria —¿por qué el más grande secreto que alberga la historia estaría grabado en un VHS? Para que todo suceda, claro— y visualmente nada atractiva —a pesar de un par de escalofríantes escenas de body horror y una intención por parte de Cronin de incorporar la misma temática de padres protegiendo a sus hijos que viene desde su ópera prima—, La Posesión de la Momia se siente como una copia barata de Evil Dead.









