El Superman de James Gunn podrá volver a ser más rápido que una bala y más poderoso que una locomotora como en versiones anteriores, pero la humanidad que emana de él es, probablemente, el elemento que lo distingue de las demás. Como él mismo lo dice durante una confrontación contra Lex Luthor (Nicholas Hoult), se trata de un tipo que se levanta todos los días pensando en sus errores esperando ser mejor. He aquí, posiblemente, la mejor iteración contemporánea del superhéroe más famoso. Desafortunadamente, una historia poco inspirada y la inclusión de una gran cantidad de personajes opacan lo que pudo haber sido un fenomenal inicio para el DCU de Gunn.
Por supuesto, debemos alabar primero el trabajo de David Corenswet como el Hombre de Acero. El tipo demuestra con cada intervención haber nacido para este papel; su carisma y su porte resultan suficientes para caer rendidos ante Kal-El y esta representación menos solemne y bastante divertida del superhéroe alienígena. Aunado a ello, la vulnerabilidad física y emocional que aporta Gunn con su guion permite que el espectador se sienta más involucrado con el personaje y su posible destino. Esta versión más humana se beneficia también de ciertos momentos cómicos que aportan otro matiz a una figura de la que se creía haber visto todo con la cualquier cantidad de veces que ha aparecido en cine y televisión a través de la historia.

Gunn recupera la vibra de la que dotó a Escuadrón Suicida (Suicide Squad, 2021) y a la franquicia de Guardianes de la Galaxia en su momento. La comedia se vuelve parte importante de una historia que no se toma demasiado en serio a sí misma, sobre todo con el tipo de personajes secundarios presentados, como Mr. Terrific, a quien Edi Gathegi interpreta con una inexpresividad muy amena. El equipo superheroico que irrumpe en pantalla, la Pandilla de la Justicia, tiene buenos momentos en este sentido, algunos protagonizados por Nathan Fillion, como el Linterna Verde de Guy Gardner. Y aunque con una participación muy limitada, Isabela Merced, como Hawkgirl, completa una alineación que recuerda en varios sentidos a las ya conformadas por Gunn en el pasado. Sin embargo, si a estoso agregamos a los empleados del Daily Planet y a los esbirros de Luthor, realmente no queda tiempo para explorarlos.

Pero las cosas se complican con Lex Luthor y todo lo que ocurre alrededor de él. La dirección que Gunn le pide a Hoult seguir para crear esta nueva versión del supervillano no convence; lo estrambótico de su personaje resulta abrumador, y no el buen sentido. Su caracterización demasiado caricaturesca y unidimensional da como resultado un antagonista poco interesante. Sus motivaciones megalomaniacas son predecibles, sin mencionar que el entramado que las soporta es innecesariamente complicado; las ramificaciones y las distintas capas de su plan maestro sumen la trama en un letargo narrativo que nos priva de explorar otros aspectos del superhéroe y de este naciente universo cinematográfico. Introducirnos a una prisión interdimensional con poca iluminación por mucho tiempo no le viene tan bien a la idea visual propuesta por Gunn.

Que bastantes cosas estén ocurriendo en el tercer acto termina por sobrecargar un relato ya de por sí con muchas vertientes, algunas más interesantes que otras. Donde Gunn acierta es en la relación entre Clark Kent y Lois Lane (Rachel Brosnahan), la cual saca chispas de forma muy natural. Se aprecia también que el papel de esta última no se limite al interés romántico; la agencia que tiene el personaje mantiene su protagonismo.
A pesar de los excesos narrativos y algunas cuestiones recicladas —como el hecho de que Kal-El de nuevo entre en conflicto con el gobierno de Estados Unidos—, Gunn consigue desprender del superhéroe dos cuestiones valiosas. Primero, su símbolo como esperanza, pero no como ser invencible, sino simplemente como un humano empeñado en hacer el bien y tratar de contagiar a los demás con este sentimiento; segundo, su estado como inmigrante, que resuena en un ambiente político sumamente delicado en estos momentos, el cual se refleja bastante en la cinta con las implicaciones geopolíticas de la historia.
Quizá no sea la mejor película de Superman de todos los tiempos, pero al menos tiene a uno de los mejores Superman que hayamos visto hasta ahora, muy cerca del brillo que tuvo Christopher Reeve en su época.









