Crítica – Una Casa de Dinamita: un ejercicio reaccionario e ineficaz

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Una Casa de Dinamita (A House of Dynamite, 2025) es una cinta problemática desde muchos ángulos. La fijación de Kathryn Bigelow con el militarismo de su país continúa, y en esta ocasión lo canaliza a través de un ejercicio simplista, desconsiderado y fallido desde el punto de vista narrativo. Y si a eso agregamos ahora el estilo visual que Netflix impone en la mayoría de sus proyectos, nos queda una película sin alma y desafortunada que no solo vuelve a dejar en claro la idea que tiene Estados Unidos de sí mismo como centro del universo, sino que emerge como otra pieza de propaganda en un momento ciertamente inoportuno dado el clima geopolítico actual.

La película —casi como una precuela de Dejar el Mundo Atrás (Leave the World Behind, 2023)— presenta el escenario hipotético de un ataque con misil nuclear dirigido a Estados Unidos y se concentra en cómo reaccionaría el gobierno. Para ello, el guion de Noah Oppenheim —que intenta desesperadamente evocar a Aaron Sorkin— construye los hechos al estilo Rashomon (Rashōmon, 1950) con tres puntos de vista de los hechos. Se entiende la decisión de crear un gran panorama de lo sucedido en cuanto a instancias gubernamentales; sin embargo, el dispositivo prueba ser fallido desde muy temprano. Si bien hay cierta acumulación de tensión —que, de hecho, recuerda a Zona de Miedo (The Hurt Locker, 2009)— al comienzo, esta se esfuma de golpe cuando llega el momento de pasar al segundo segmento, que, básicamente, repite los acontecimientos sin agregar nada valioso; lo mismo ocurre en el tercero. En suma, la estructura atenta contra la historia.

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Imagen: Netflix, First Light Productions, Prologue Entertainment

Esto, por supuesto, impide cualquier intento de desarrollo de personaje. Varios jugadores en teoría importantes desaparecen después de su segmento —Moses Ingram, Rebecca Ferguson, Greta Lee y Anthony Ramos quedan a la deriva—, y otros más vuelven a aparecer exclusivamente para escupir información. Está claro que a Oppenheim y a Bigelow no les importaba para nada este aspecto, pero de esta manera convierten su obra en algo así como un reportaje —con todo y cámara en mano— interesado únicamente en exponer los hechos y ya —algo similar a lo que ocurre en Septiembre 5 (September 5, 2024)—. Curiosamente, la cinta remite invariablemente a la ridiculez de la más reciente adaptación de La Guerra de los Mundos (War of the Worlds, 2025) con sus constantes escenas de personas viendo pantallas, hablando por teléfono o teniendo juntas en Zoom. Por más terrible que sea, al menos la película de Ice Cube está al tanto de ello.

Una Casa de Dinamita, además, se muestra reaccionaria con su representación de la fantasía estadounidense de llevar la guerra a cualquier sitio en nombre de la libertad y la defensa propia. Esto es justamente lo que Dr. Insólito o: Cómo Aprendí a Dejar de Preocuparme y Amar la Bomba (Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, 1965) satiriza de forma brillante. Vamos, una serie igualmente estadounidense como La Diplomática (The Diplomat, 2023-), aunque también empeñada en hacer que todo gire alrededor de su país, tiene la perspicacia de agregar matices y criticar el poder desde adentro. Lo de Bygelow y Oppenheim solamente pretende victimizar a su nación en el peor momento posible. Y lo peor es que a su ejercicio parece faltarle un acto completo por la manera tan anticlimática y abrupta que concluye.

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Imagen: Netflix, First Light Productions, Prologue Entertainment

Por si fuera poco, Una Casa de Dinamita recurre al ganador del Óscar Volker Bertelmann para componer una música original que contribuya a la tensión, pero lo que este entrega es una mezcla ofensivamente derivativa de sus trabajos anteriores: Cónclave (Conclave, 2024) y Sin Novedad en el Frente (Im Westen Nichts Neues, 2022). Vaya manera de copiarse a sí mismo.

En una escena de la película, un general (Tracy Letts) corrige al presidente (un Idris Elba, básicamente , haciéndola de Barack Obama) que esto no es locura, “es la realidad”. Oppenheim y Bigelow parecen presumir con esta frase su obra hiperrealista, algo que Alex Garland hizo con Tiempo de Guerra (Warfare, 2025) recientemente. Con la excusa del “tiempo real”, estos trabajos notablemente conservadores buscan negar la realidad e imponer una moldeada por la narrativa bélica y neoliberal.

Una Casa de Dinamita está disponible en Netflix.

1 Response
  1. Francisco Javier Valencia García

    Es basura, de hoy en adelante les haré caso únicamente a ustedes.

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