Dicen que el dolor es un privilegio, pero ¿hasta qué punto? HIM: El Elegido (HIM, 2025) nos adentra en el mundo del deporte de alto rendimiento para contestar esta pregunta, y de paso hacer una crítica a la explotación racial capitalista en, específicamente, una liga como la NFL, en la que la mayor parte de los jugadores son negros y los dueños blancos. Este abordaje, por supuesto, fue lo que interesó a Jordan Peele para subirse al proyecto como productor. Desafortunadamente, da la impresión de que el cineasta no pudo contenerse en su papel, replicando su estilo visual y narrativo en la segunda película de Justin Tipping. El resultado es una obra derivativa que, a pesar de una premisa atractiva —una mezcla de terror con deporte—, se pierde completamente en sus delirios audiovisuales, desplegando torpemente su comentario acerca de una variedad de temas relacionados con la explotación, el tokenismo y los peligros inherentes al futbol americano.
Sin saber quién estuvo en el banquillo de director, cualquiera pensaría que fue Peele habiendo visto solo unos cuantos minutos de la cinta. Esta no es la primera vez que el cineasta participa solamente como productor, por lo que llama la atención la manera en que se proyectó en esta ocasión en una obra ajena. En Monkey Man: El Despertar de la Bestia (Monkey Man, 2024) y en El Infilitrado del KKKlan (BlacKkklansman, 2018), por supuesto, se contuvo, pero aquí se siente su mano de principio a fin, y no para bien, pues resulta obvio que se repite a sí mismo en muchos sentidos. Si bien el guion ya estaba escrito cuando Peele se unió, la dinámica, el giro y los personajes recuerdan mucho a su universo cinematográfico, principalmente a ¡Huye! (Get Out, 2017), aunque sin la astucia y filo de su genial ópera prima. Se trata, básicamente, de una película que intenta copiar a Jordan Peele, irónicamente, con él al mando.
En esta historia sobre un prospecto destinado a la grandeza que es enviado a entrenar con el mejor de todos los tiempos, Tipping y los otros coguionistas no encuentran nunca camino narrativo convincente. La cinta se reduce a una serie de tétricas viñetas que funcionan como una metáfora de lo que está mal en el entorno que rodea a la NFL: el fanatismo obsesivo, la búsqueda del éxito a pesar de todo —que La Novata (The Novice, 2021) retrata con bastante tensión el ámbito deportivo— la violencia, la codicia corporativa, las tentaciones que descarrilan carreras… Desgraciadamente, el acercamiento a estas temáticas se queda en lo estrictamente superficial; Tipping adorna cada secuencia con estrambóticas situaciones, alucinantes visuales o sustos baratos. En suma, mucho estilo y poca sustancia —por cierto, tiene algo del concepto de la eterna juventud de La Sustancia (The Substance, 2024), pero de forma trillada y aburrida—. Hay también de por medio un señalamiento a la encefalopatía traumática crónica (CTE por sus siglas en inglés), condición recurrente en exjugadores de la NFL —abordada ya en la melodramática La Verdad Oculta (Concussion, 2015)—, aunque pareciera que más como una excusa para añadir elementos surreales que como una verdadera intención de denunciar este daño colateral.
HIM: El Elegido opera más como un video musical extendido —los espíritus de Nicolas Winding Refn y El Demonio Neón (The Neon Demon, 2016) están presentes; su montaje y estética apuntan a ello. No hay duda de que el diseño de producción y de vestuario se conjugan para crear planos sumamente vistosos; sin embargo, el vacío es indudable. Tipping y Peele buscan desesperadamente cómo tapar las carencias narrativas, sobre todo con varios instantes de shock. En una secuencia, por ejemplo, un jugador es sometido a brutales golpes en la cara con un lanzador automático solamente porque sí; en otra, se recrea el cuadro de La Última Escena para enfatizar una boba idea de que el protagonista es el elegido para continuar una retorcida tradición. Poco hay de sorpresivo en una cinta que ni con un final lleno de gore y la puesta en escena más ridícula consigue distinguirse.
Tyriq Withers, como el quarterback en cuestión, deja una impresión nula, mientras que Marlon Wayans construye un personaje unidimensional que, aun con la extrañeza que emana, no es tan memorable como cualquiera hubiera esperado; su mezcla del Guasón y Terence Fletcher es algo burda. Y Julia Fox, lamentablemente, solo es un instrumento sexualizado en la trama. HIM: El Elegido tiene la intención de explorar la frustración de los deportistas, principalmente de raza negra, ante el paso del tiempo, el sacrificio —que aquí se muestra de manera literal pero obvia— y los intereses capitalistas involucrados; pero la obsesión con el terror elevado y lo grotesco no le ayudan en nada a una película que sucumbe ante las contradicciones; su regodeo en lo que critica, como la masculinida tóxica, no le favorece en lo absoluto. Sin duda, un mal año para Peele, que todavía no ha podido levantar su siguiente esfuerzo como director; y que, además, vio el triunfo en todo sentido de La Hora de la Desaparición (Weapons, 2025), la cual, se dice, provocó el despido de su equipo completo al no haber podido conseguir los derechos del guion.









