Podría decirse que Jim Jarmusch entró en la etapa crepuscular de su carrera con Paterson (2016), aquella película contemplativa sobre las nimiedades y la poesía como una manera de reinventarse. Después de una parodia —Los Muertos No Mueren (The Dead Don’t Die, 2019)— en la que simplemente quería probarse y divertirse en otro género, el