Finalmente ha pasado, Nicolas Winding Refn ha perdido la cabeza. Lejos quedaron los días en que el director danés sorprendía al mundo con una emotiva y brutal mirada al bajo mundo de su natal Copenhague con la trilogía de Pusher. Cómo olvidar aquella magistral adaptación de la vida del criminal más famoso del Reino Unido,
A principios de la década, una numerosa pero pequeña banda australiana irrumpió en la escena alternativa con una propuesta refrescante y que desentonaba notablemente con el sonido genérico del momento. A sus veintitantos, Kevin Parker, mente maestra de este proyecto, llamaba la atención gracias a esa fuerte evocación que hacía al rock psicodélico de antaño