La pregunta retórica que lanza desde el inicio Clem (Willem Dafoe), el cuasimentor de Stan (Bradley Cooper), protagonista de El Callejón de las Almas Perdidas (Nightmare Alley, 2021) pone en duda la naturaleza de este último personaje: “¿Es un hombre o una bestia?”. La respuesta, por supuesto, más allá de las apariencias, es justo la que
Mientras la joven Benedetta es vestida por una de las monjas del convento al que su padre la acaba de ingresar, esta le dice: “Tu cuerpo es tu peor enemigo. Mejor no sentirte cómoda en él”. De esta premisa parte el legendario Paul Verhoeven para construir la película que lleva el mismo nombre de la
La princesa Diana: objeto de uno de los cultos a la personalidad más obsesivos de la era moderna. Desde su muerte, el contenido alrededor de su persona ha inundado todos los medios posibles, desde las revistas de farándula hasta la televisión. El cine —al menos en la ficción— ha sido el lugar donde menos se ha explorado
“Los hijos son una responsabilidad enorme”, le dice Leda (Olivia Colman) a Callie (Dagmara Domińczyk) cuando la conoce y esta última le cuenta que está esperando a su primer hijo. En ese instante, sus palabras parecen las de cualquier madre; sin embargo, conforme La Hija Oscura (The Lost Daughter, 2021) se desenvuelve ante nosotros, la
2021 ha sido otro año atípico para el cine. Con las salas aferrándose a la vida y el streaming reafirmando su dominio en esta nueva era de consumo, el año ha sido luz y sombra en muchos sentidos. Afortunadamente, las propuestas de todo tipo se han mantenido constantes, y el público ha podido disfrutar de
Mientras Maria (Noomi Rapace) y su hija milagrosa —¿o será antinatural?— disfrutan de un divertido baño caliente en la tina, Pétur (Björn Hlynur Haraldsson), su cuñado, las mira con curiosidad y hasta con repugnancia. Al alejarse, se encuentra a Ingvar (Hilmir Snær Guðnason), su hermano, y no duda en preguntarle de una vez por todas:
La sátira, por supuesto, es el pan de cada día para Adam McKay. Incluso con el salto a un cine más “serio”, en La Gran Apuesta (The Big Short, 2015), el elemento se mantuvo con notable efectividad, demostrando que el director podía insertarla en dramas más sustanciosos y hacer una crítica a distintos aspectos de
El cine no solo se ve, sino que también se lee. La crítica ha sido parte fundamental de este arte casi desde su nacimiento, ofreciendo al público en general la oportunidad de enterarse de cosas que quizá no vieron de una película en específico. La llegada del Internet, por supuesto, trajo consigo cambios importantes en
Cuando Fabietto (Filippo Scotti) sostiene la conversación con el director de cine Antonio Capuano que ha de cambiar su vida, las palabras “realidad” e “imaginaria” destacan del resto. “Quiero una vida imaginaria, como la de antes. Ya no me gusta la realidad”. Fabietto no solo emerge como el alter ego del aclamado realizador Paolo Sorrentino,
Para cineastas como Julia Ducournau y David Cronenberg, el cuerpo, eventualmente, se convierte en la prisión de máxima seguridad más brutal que pudiese existir. Escapar es prácticamente imposible, por lo que solo queda morir dentro de ella. Cuando los protagonistas de sus películas se enteran de esto, sus cuerpos se vuelven sus mayores enemigos, sometiéndolos