El Coro (The Choral, 2025) bien podría ser la Whiplash: Música y Obsesión (Whiplash, 2014) para la tercera edad: un director de coro llamado Henry Guthrie (Ralph Fiennes) es contratado para dirigir a un grupo coral en Yorkshire, Reino Unido. Necio y a veces severo, el tipo suele perder los estribos con sus pupilos de todas las edades —algo similar a lo que ocurre en Los Coristas (Les Choristes, 2004)—, pero lo único que desea es lograr la interpretación perfecta para una próxima presentación pública. Y a diferencia de la memorable película de Damien Chazelle, en esta, la obsesión y la grandeza no son realmente ingredientes de la trama; la pérdida, el poder comunitario del arte y la resiliencia sí. Sin embargo, una ejecución extremadamente ordinaria, una variedad de personajes secundarios que no pueden desarrollarse por completo y un Fiennes en un papel que parece que ya le hemos visto en distintas ocasiones impiden que este esfuerzo trascienda en cualquier sentido.
La película podría verse como una pieza complementaria de Sin Novedad en el Frente (Im Westen nichts Neues, 2022) y 1917 (2019), aunque sin la representación gráfica de la guerra como tal. El dramaturgo convertido en director Nicholas Hytner y el guionista Alan Bennett recuperan las historias de reclutamiento forzado de jóvenes en Inglaterra durante la Primera Guerra Mundial para incluirlas en su pequeño drama que, a pesar de evocar un sentido de comunidad y resiliencia, no consigue proyectar del todo el contraste entre el trauma y el patriotismo. Si bien el espíritu de época está plasmado correctamente en la ambientación y las actitudes de los personajes, el guion carece de la fuerza necesaria para adentrarnos por completo en las tribulaciones de un grupo de británicos afectados por los tiempos de guerra.

Guthrie, por ejemplo, parece fascinante: un director de coro inglés, gay, ateo y notablemente ensimismado en todo lo que representa el arte alemán. El problema es que Benett apenas indaga en la complejidad de una persona como él e incluso lo relega en buena parte de la historia mientras desarrolla otras subtramas; es como si nunca hubiera podido decidir quién era realmente el personaje principal de la película. Cuando finalmente reaparece, su participación es menor y nunca llegamos a saber qué hay detrás de un hombre tan singular que simplemente no encaja en su época. Aunado a ello, Fiennes parece estar en su zona de confort; no es como si lo hiciera mal ni nada por el estilo, pero el material, evidentemente, no le ofrece ningún reto histriónico. Ya en el pasado lo hemos visto en roles como este.

El Coro, eventualmente, encuentra otro tema interesante aunque un tanto ajeno a lo que propone al principio: las posibilidades que ofrece la adaptación del arte. Guthrie pretende llevar a cabo un homenaje al maestro Edward Elgar (Simon Russell Beale), pero, alentado por sus coristas, decide hacer su propia interpretación de la canción, convirtiéndola incluso en una escenificación cargada de un mensaje sociopolítico relevante. Hytner y Bennett tienen un punto que resuena en una época en la que los más puritanos pierden la cabeza cuando ven sus obras favoritas llegar a otros medios con ciertos cambios; la cuestión es que la temática surge demasiado tarde, conduciendo incluso a un final “feliz” que contrasta notablemente con el destino que les aguarda en el frente a varios de los coristas jóvenes. Se trata, entonces, de un ejercicio irregular que no consigue profundizar en las tribulaciones y temáticas que despliega en estos personajes y en la trama.
El Coro está disponible en HBO Max.









