El vínculo entre gemelos es sumamente especial. “Es como tener un mejor amigo integrado”, dice Dennis (James Sweeney) en La Mitad que Falta (Twinless, 2025), título estrella del Festival de Sundance que, precisamente, explora lo que implica para una persona tener a su más grande confidente en alguien que luce exactamente igual. A través de una comedia negra con una notable carga dramática, el director y también actor James Sweeney examina los matices de este tipo de relaciones y los emparenta con algo con lo que cualquiera se puede identificar: el abrazo de la soledad. Con una estructura narrativa ingeniosa, un acercamiento original y una ejecución cómica muy efectiva, la película emerge como una propuesta fresca que juega con las expectativas del espectador y lo confronta con una serie de cuestionamientos morales, psicológicos y sexuales que van de lo gracioso a lo oscuro.
Es importante señalar que la película ofrece un giro impredecible apenas en su primer acto. Lo que comienza como la típica cinta indie melancólica acerca de dos jóvenes que se conocen en un grupo de ayuda tras haber perdido a un gemelo, de pronto se transforma con una retorcida revelación que cambia por completo la dinámica y el tono. Y eso no es todo, pues, casi como un thriller hitchockiano, Sweeney alterna el punto de vista: quien creíamos que es el protagonista se vuelve un personaje secundario, pero no por eso menos importante. Esta, en efecto, es una historia sobre el dolor, aunque no exactamente como pensamos en un principio. Sweeney se enfoca en la pérdida y en las distintas maneras de lidiar con ella, dejando al descubierto la oscuridad en la que podemos sumirnos en busca desesperada de compañía —quizá una versión menos cruda de la serie Hombre a Medias (Half-Man, 2026)—. ¿Cómo trabajar la pérdida de algo que no teníamos? Scarlett Johansson y la guionista Tory Kamen intentaron algo parecido con La Extraordinaria Vida de Eleanor (Eleanor the Great, 2025), pero fallaron rotundamente debido a lo genérico y disperso de su ejercicio. Esta, en cambio, se siente novedosa y profunda, principalmente por cómo incorpora orgánicamente inquietudes queer.

La Mitad que Falta nos pide acompañar a un protagonista cuyas decisiones resultan cuestionables desde muy temprano. He aquí un joven alienado que se ve arrastrado hacia una enfermiza obsesión. El hecho de que Sweeney escriba, dirija y protagonice podría proyectar cierta egomanía; curiosamente, su personaje no podría ser más egoísta. La manipulación y la explotación del sufrimiento en las que incurre lo convierten en alguien que tendríamos que definir hasta cierto punto como monstruoso. Sweeney lo entiende perfectamente y no hay duda de que esa caracterización se nutrió de un proceso muy personal. Por otro lado, O’Brien ofrece una de las mejores actuaciones de su carrera; el realizador le da bastantes armas para construir un personaje perturbado que vive el duelo de manera más violenta. Eventualmente, la relación que entabla con Dennis saca lo peor de ambos: la codependencia y la inseguridad se asoman como otro ángulo del relato. Y hay un tercer personaje, Marcie (Aisling Franciosi), amiga de Dennis, que muestra una vez más cómo Sweeney desafía las expectativas: una aparente chica molesta brinda un inesperado equilibrio cuando las cosas se complican.
La película, además, presenta un estilo llamativo que nunca resulta excesivo; el astuto uso de pantalla dividida, del dolly-out y del reflejo realza el aparato visual del filme; la fotografía de Greg Cotten se vuelve muy importante para la narrativa. Pero lo mejor de todo es que Sweeney nunca cae en la sobreestilización, pues la sobria presentación mantiene el foco en el conflicto emocional que viven los personajes.

La Mitad que Falta despliega una interesante mezcla de drama y comedia. Hay partes hilarantes —con ingeniosas frases de una línea—, pero también otras profundamente emotivas —la madre de Roman (O’Brien), interpretada por Lauren Graham, encabeza algunos de los instantes más deprimentes—. Al final, la mirada honesta de la película permite que sus imperfectos y oscuros personajes se sientan reales y cercanos. La apuesta arriesgada de Sweeney de darle un tratamiento cómico a un tema muy serio recuerdan a lo que Eva Victor y Mary Bronstein hicieron en Lo Siento, Cariño (Sorry, Baby, 2025) y Si Pudiera, te Patearía (If I Had Legs, I’d Kick You, 2025) respectivamente; cada uno estos títulos aborda lo más sombrío de la condición humana y el tenue lazo de esperanza que surge cuando nos damos cuenta de quiénes somos realmente y quiénes son aquellos que nos rodean y nos quieren.
La Mitad que Falta está disponible en HBO Max.









