¿Cómo sería nuestra vida si lo único que conociéramos estuviera dentro de cuatro paredes? ¿Cómo sería nuestra percepción de la realidad? Seguramente resulta enloquecedor pensar en una situación habiendo vivido de manera normal todo este tiempo, pero ¿y si estas cuatro paredes fueran realmente el límite de todo lo que conocemos? Quizá, solo quizá no habría nada más qué añorar. La Habitación, la nueva película del director irlandés Lenny Abrahamson (Frank), plantea esta situación en un contexto muy peculiar y en el que arroja también una intensa historia sobre el amor entre una madre y su hijo. Nominada a varios premios Óscar y catalogada por distintos medios y publicaciones como una de las cintas independientes más interesantes del año pasado, La Habitación sin duda propone una interesante idea que nos lleva a reflexionar sobre la capacidad de abstracción y aprendizaje del ser humano; sin embargo, lo que comienza como una notable exploración del lenguaje y la interacción social pronto se convierte en un monótono drama familiar poco memorable.
De igual manera, varias sugerencias despiertan dudas en el espectador, pero estas nunca terminan por ser explicadas satisfactoriamente. SPOILER ADELANTE. Durante la primer cena con la familia reunida, el padre de Joy (William H. Macy), divorciado de su madre desde hace mucho tiempo, se muestra inquieto y hasta perturbado por la presencia de Jack. Visiblemente molesta, Joy lo confronta, pero este simplemente evade la situación y se retira. Extrañamente, este desaparece y nunca más vuelve a ser mencionado. Pero más adelante, Joy acepta imprevistamente ser entrevistada por un talk show y es ahí donde revela que el padre de Jack no es su secuestrador, sino alguien más. La identidad nunca se revela, pero el pobre tratamiento de la historia puede hacernos pensar que su padre la violó en algún momento antes de haber sido secuestrada, cosa que realmente no viene al caso. Sea lo que sea, esta parte de la trama cojea terriblemente. TERMINA SPOILER.
Finalmente, durante esta segunda mitad, el personaje de Joy también queda en un lejano segundo plano. Su intento de suicidio y la tensión con su madre lo alejan de Jack e incluso del espectador por varios instantes. Esto deja brillar mucho más al joven Tremblay, pero la sensación de insatisfacción ya es latente a estas alturas. Pocas conclusiones pueden sacarse a partir de ello. Y aunque la escena final trata de dar una resolución cuando Joy y Jack vuelven a “Habitación” solo para darse cuente de lo diminuta que era, su relación ya hado un giro que resulta difícil de creer dadas las circunstancias anteriores.
La Habitación nos acerca al sufrimiento de una víctima cuyo único alivio se encuentra en la existencia de su hijo. Desafortunadamente, el guión nunca alcanza a estar por completo a la altura de las actuaciones, lo que genera una historia sin rumbo en la que se intenta hacer una sencilla conclusión después de un tedioso estancamiento. Habrá que ver ahora cómo se desenvuelve Jacob Tremblay convertido ya en una verdadera promesa.










