Rodrigo García sigue en su etapa mexicana. Hace un par de años entregó el drama familiar Familia (2023), que desmenuza las complicadas relaciones entre los miembros de una familia de clase media alta. En esta ocasión, con Las Locuras (2025), el colombiano-mexicano se adentra en la psique femenina para explorar cómo las mujeres son llevadas al límite día a día por sus “seres queridos”, amantes y la vida misma. Reuniendo al que bien podría ser uno de los elencos más sorprendentes que se hayan visto en una película mexicana en lo que va de este siglo, el cineasta presenta una antología interconectada con una profunda esencia teatral enfocada en retar la forma en que la sociedad patriarcal califica como “locura” el quiebre femenino.
García nos sitúa en un día como cualquiera en CDMX en el que las vidas de seis mujeres se ven conectadas por encuentros de diversa índole. Cada relato muestra cómo estas protagonistas son asediadas por diferentes situaciones que dejan al descubierto un malestar silencioso que, cuando se hace visible, es descalificado en breve. A pesar de que la histeria ya no se considera como una enfermedad real, el término persiste en el imaginario colectivo para señalar cualquier actitud o reacción de una mujer que se sale del guion social. En Las Locuras, seis mujeres toman el control de su existencia aun cuando son juizgadas y hasta exiliadas por ello. En este sentido, el segmento “Viaje a la Semilla” deslumbra no solo por el nivel de actuación de Ángeles Cruz y Luisa Huertas —en un duelo histriónico inolvidable—, sino también por esa rebelación femenina contenida en el pesar de una mujer madura consumida por el machismo, la indiferencia y la hipocresía.

Quien también se desvive en su papel por completo es Cassandra Ciangherotti, que aparece constantemente en los cortometrajes como una joven bipolar bajo arresto domiciliario que inadvertidamente reflexiona sobre su existencia y sus relaciones más cercanas mientras experimenta el cautiverio más injusto. Con una interpretación que recuerda un poco a la de Jennifer Lawrence en Mátate, Amor (Die My Love, 2025), la mexicana hace palpable la incomprensión, el dolor y el deseo de una mujer convertida en villana por los demás —su monólogo final, sin duda alguna, es digno de un Ariel—. A la actuación le viene de maravilla el sutil contrapeso que ofrece el gran Alfredo Castro, así como la frustración compartida que trae consigo Ilse Salas como una compañera de trabajo obsesionada con ella.
Las Locuras impresiona, por supuesto, con su casting. Cada 20 minutos nos topamos con apariciones especiales de actrices consagradas o de aquellas que encabezan la generación que ha brillado en la última década. Adriana Barraza, por ejemplo, interviene con un pequeño pero muy divertido papel —una mujer de la tercera edad a punto de reinventar su vida—; Natalia Solián también deja un grato sabor de boca como una actriz pertubarda por la conducta de un nuevo compañero —símbolo de las microviolencias normalizadas—; y aunque involucrada en el corto menos logrado narrativamente, el segundo, Naian González Norvind lleva a su personaje al borde emocional tras un evento de lo más aleatorio. Si bien en un par de momentos la mirada masculina se apodera de la historia —como cuando el personaje de Solián se refiere al placer de la dominación machista—, García consigue neutralizarla buena parte del tiempo enfocándose por completo en los matices de los conflictos de estas mujeres consigo mismas y con su entorno.

Las Locuras suele pecar de una grandilocuencia innecesaria en algunos diálogos; afortunadamente, la dirección de García —que además ejerce como guionista— conduce a su reparto por un terreno dramático creíble cuando las protagonistas se ven orilladas al precipicio emocional. La idea remite en cierta medida a una combinación entre The Humans (2021) —un drama psicológico que, igualmente, expone los secretos de unos familiares durante una extenuante jornada juntos—, la influencia temática almodovariana y la estructura de la también antológica Relatos Salvajes (2014).
Ya desde Familia se percibía a un García más concentrado y fino con sus diálogos tras una etapa de proyectos estadounidenses olvidables o rotundamente fallidos. En este esfuerzo, su propuesta es elevada por el talento actoral, pero el trabajo de guion no puede ser pasado por alto, pues la manera en que encapsula tensiones de clase, los prejuicios sociales y hasta una ligera dosis de humor mexicano demuestra la sensibilidad adecuada para abordar una variedad de temas que, en teoría, le parecerían ajenos.
Las Locuras está disponible en Netflix.









