No ha sido buen año para Sydney Sweeney. Envuelta en polémicas y protagonizando películas que han fracasado en taquilla o que han sido vapuleadas por la crítica, la popular actriz experimenta tiempos turbulentos. No hay duda de que tiene talento, pues ya lo demostró en Reality (2023) y Euphoria (2019- ); sin embargo, algo definitivamente no cuadra en La Empleada (The Housemaid, 2025), ya que su actuación es, por mucho, la peor que ha ofrecido en su carrera hasta ahora. La falta de ganas en su papel es evidente de principio a fin. Pero ojalá que ese fuera el único defecto de la película, un thriller supuestamente psicológico y erótico que maneja terriblemente la tensión, y que no hace demasiado para mejorar el material original.
Paul Feig y Rebecca Sonnenshine adaptan a la pantalla grande la famosa novela del mismo nombre, de Freida McFadden, confiando en el poder como estrella de Sweeney y aprovechando al máximo su físico para un papel con una notable carga erótica. El problema es que la joven parece estar en piloto automático todo el tiempo; su nula expresividad y la flojera con la que recita sus diálogos contrastran con la desatada y francamente bienvenida actuación de Amanda Seyfried, que hace de una mamá millonaria que contrata a la nueva empleada para encargarse de su mansión, sin que esta se dé cuenta de en dónde se está metiendo realmente. Seyfried se compromete con el camp como nadie más en la película, y aunque el guion no le ofrece mucho para trabajar —manejando el estado mental del personaje a conveniencia e incluso dejándolo de lado hacia la resolución—, ella se convierte en lo único disfrutable de la historia.

La Empleada intenta incorporar elementos de Perdida (Gone Girl, 2014) y La Mano que Mece la Cuna (The Hand That Rocks the Cradle, 1992) para elevar su misterio, pero su dinámica se percibe más bien como una copia barata de ambas —de hecho, se parece más al fallido remake de esta última—. No han pasado ni diez minutos cuando el giro de tuerca se deja ver a kilómetros de distancia. El guion de Sonnenshine no tiene lo necesario para generar intriga, mientras que la dirección de Feig no presenta ningún rasgo interesante. La adaptación, además, deja algunos cabos sueltos, especialmente con la subtrama alrededor del jardinero (Michele Morrone), que, a pesar de varias sugerencias en diferentes momentos de la trama, nunca termina por tener un propósito. La puesta en escena y la falta de ideas recuerdan a la fallida miniserie de Netflix Sirenas (2025), que maneja varios temas y conceptos similares torpemente.

La cinta procura siempre que todo quede claro, aunque eso implique alargar innecesariamente la trama con un extensísimo flashback que revela toda la verdad detrás. En suma, Feig y Sonnenshine no confían en sus espectadores. Pretendiendo hacer un comentario sobre la distinción de clases, el empoderamiento y los efectos de la misoginia en las mujeres, La Empleada se ve gravemente afectada por un mal tratamiento de estas temáticas y una escasez de ideas para llevar el melodrama, la tensión erótica y el misterio hacia un terreno más arriesgado. Poco tiene que decir sobre la violencia doméstica y la psicología de mujeres atrapadas en jaulas de oro. Hay telenovelas mexicanas que han sabido trabajar mejor la ridiculez estando conscientes de su naturaleza.









