Eternidad (Eternity, 2025) hace honor a su nombre, pues su historia tan predecible y básica se siente como si durara una vida entera. Por alguna razón, A24 no ha tenido tanta suerte últimamente con sus comedias románticas; mientras que El Tiempo que Tenemos (We Live in Time, 2024) demostró no saber manejar su narrativa no lineal, Amores Materialistas (Materalists, 2025) decepcionó con un discurso problemático y confuso. Ahora, este nuevo título apuesta por la fantasía y algo ciertamente más ligero y accesible; sin embargo, una trama que se extiende más de la cuenta, falta de química entre los protagonistas y los clichés que ya todos conocemos del género vuelven a dejar en claro que la distribuidora/productora todavía sigue sin dar en el clavo cuando de comedia y romance se trata.
La película plantea un concepto ciertamente interesante: y si pudieras elegir dónde y con quién quisieras pasar la eternidad después de morir, ¿qué y a quién escogerías? David Freyne y Pat Cunnane —director/guionista y coguionista respectivamente— se esmeran con su worldbuilding presentando una especie de cruce entre el mundo de los vivos y el más allá —al estilo Soul (2020)— donde cada alma debe tomar la gran decisión. Por supuesto, estamos ante una comedia, por lo que Freyne y Cunnane introducen una serie de posibilidades graciosas, desde una eternidad en un “paraíso capitalista” hasta una que emula a la República de Weimar —¡con 100 % menos nazis!—. Las alusiones políticas, religiosas y sociales al mundo de hoy no faltan; pero aquí surge el primer gran problema: no hay exploración de ninguna de estas opciones; el planteamiento se queda en un cascarón que no nos permite ver a los protagonistas explorar o involucarse de lleno con la idea general.

Eternidad opta por un acercamiento muy parecido al de una sitcom; la comedia física, los enredos y los chistes subidos de tono son parte de la propuesta. La cuestión es que Freyne y Cunnane no se muestran demasiado ingeniosos en ese sentido. La repetición no tarda en hacerse presente, sin mencionar que la exposición y las explicaciones se apoderan de los diálogos muy temprano. En suma, el guion hace poco para que nos interesemos por estos personajes y el triángulo romántico que forman. La película eventualmente se centra en la decisión que debe tomar Joan (Elizabeth Olsen): si quedarse con su esposo fallecido en la guerra (Callum Turner) o con el que vivió más tiempo (Milles Teller). Otro problema aquí es que la química que Olsen genera con cada uno de ellos es poco contagiosa. Irónicamente, la suerte de buddy comedy que momentáneamente despliegan Teller y Turner resulta más estimulante.

Eternidad, ciertamente, no se pierde del todo en su propia fantasía como El Gran Viaje de tu Vida (Big Bold Beautiful Journey, 2025), aunque sí que su concepto se queda atascado muy rápido. Curiosamente, una película mexicana reciente llamada Firma Aquí (2024) —sobre un futuro en el que las personas pasan unos años con su pareja asignada por una empresa y luego deciden si quedan más tiempo con ellas— se comprometió más con su propuesta, y sin caer en demasiadas situaciones melodramáticas, las cuales abundan en el tercer acto de la cinta en cuestión. Al final, abordando la confrontación entre los recuerdos vividos y lo que nunca se hizo realidad, Freyne y Cunnane se descantan por una resolución que se puede adivinar desde el comienzo, quizá no con quién se quedará Olsen, pero sí qué pasará para llegar a ello —tratando, además, de que ningún personaje pierda simpatía—. Por suerte, la magia irreverente de Da’Vine Joy Randolph —como una coordinadora de este mundo sobrenatural— levanta el show con sus breves pero divertidísimas intervenciones.









