En El Amor de Tu Vida (Love of Your Life, 2026), Maya (Margaret Qualley) se enfrenta a la pérdida, específicamente aquella que experimentaron millones durante la pandemia de COVID-19. La directora de fotografía convertida en directora Rachel Morrison —la primera mujer en ser nominada al Óscar en esta categoría, por cierto—, a partir de un guion de Julia Cox, traza el doloroso flagelo de una mujer incapaz de seguir adelante en forma de una película romántica que, al mismo tiempo, funciona como una especie de un diario de viaje, compuesto de bellos atardeceres, sitios de fantasía y deliciosos platillos locales, con el que Maya pretende llenar el vacío ocasionado por la pena. Morrison encuentra en Qualley a la aliada ideal para proyectar la frustración y la depresión de la protagonista; desafortunadamente, aun con algunos destellos, la meditación sobre el duelo que propone se ve obstaculizada por ciertas salidas fáciles y lugares comunes del género romántico.
Qualley, por supuesto, carga con la película de principio a fin. La joven pero ya muy experimentada actriz halla en los silencios el espacio ideal para transmitir la vulnerabilidad y una culpa difícil de sacudirse; Maya trabajaba como enfermera cuando estalló la pandemia, por lo que cree que contagió a su esposo, Charlie (Gabriel Basso), quien sucumbió rápidamente debido a su padecimiento asmático. La primera parte de la película transcurre como un romance convencional: chico conoce a chica, se enamoran y luego la tragedia los azota. El guion de Cox no es particularmente ingenioso, pero al menos Qualley aporta significado a casi todos los diálogos, incluso aquellos demasiado grandilocuentes o trillados. Aunque telegrafiada desde temprano —sabemos que algo terminará mal, con toda felicidad al comienzo y justo cuando Charlie revela su asma—, la historia retrata breve y acertadamente la tragedia de la pandemia; una cuestión importante, pero que no absorbe la narrativa por completo.

En la segunda parte, nos reencontramos con Maya tras la catástrofe —títulos de edad al principio de cada segmento indican cuánto tiempo ha pasado—; ahora vive en Portugal, pero sin rumbo fijo y tratando, más o menos, de cumplir el sueño de viajar que tenía Charlie. Y es aquí donde entra Felix (Aaron Pierre con su acento natural), un padre soltero por el que rápidamente empieza a sentir algo. Pierre, honestamente, hace de su personaje uno más interesante que el de Basso; sin embargo, el guion se rehúsa a desarrollarlo más, pues sus propios demonios solo son mencionados. La pasión que vive la pareja se siente más ardiente, quizá por el idílico paisaje que ofrece Lisboa, que contrasta notablemente con la lluviosa Boston en la que transcurre la otra mitad. Pero el autosabotaje se hace presente y la película nos muestra a una Maya reacia a rehacer su vida. “Dices que evitas conectar con la gente, pero está claro que es justo lo que quieres”, le recrimina Felix. Una nueva posibilidad de ser feliz está al alcance, pero Maya teme demasiado volver a perderla una vez que se materialice. Hay un poco de Vidas Pasadas (Past Lives, 2023) en todo esto.

El Amor de tu Vida transita sus mejores momentos cuando Qualley misma saca lo mejor de sus contrapartes, sobre todo de Pierre. También hay una secuencia final que comparte con Catherine Keener, quien interpreta a la mamá de Charlie, que se siente como un satisfactorio desenlace para el desarrollo del personaje de Maya. Si bien su viaje, literal y metafórico, tiene instantes apresurados —como cuando vuelve de Tokio y decide de la nada reencontrarse con Felix, a quien había dejado, como si nada hubiera pasado, la historia evita recurrir a un exceso de cursilerías —fuera de la música incidental, aunque el soundtrack con Beach House, Sharon Van Etten y más es bastante bueno— para dejar claro su punto. No reinventa el género ni nada por el estilo, pero reafirma a Qualley como una actriz capaz, por sí sola, de hacer vibrar una película.
El Amor de tu Vida está disponible en Prime Video.









