Vidas Pasadas (Past Lives, 2023) dejó una huella en un sector importante de la cinefilía. Su exploración sobre la añoranza y la posibilidad de ser uno mismo significó el descubrimiento de una autora en potencia. Con un toque muy personal, un triángulo amoroso memorable y varios momentos destinados a resonar en el cine de romance, Celine Song debutaba en plan grande. Y es por eso que resulta imposible no decepcionarse ante su siguiente trabajo, Amores Materialistas (Materialists, 2025), una aparente comedia romántica que intenta estudiar las relaciones modernas, pero que se pierde por completo en su superficiliadad, lo mediático de sus protagonistas y un discurso que encuentra muchas dificultades para desenvolverse y desarrollar sus ideas acerca de la valía propia y lo que significa establecer un vínculo afectivo en el siglo XXI.
El desacierto más evidente del filme es que los personajes que la directora nos presenta en esta ocasión no consiguen crear conexión emocional alguna con el espectador porque no se sienten reales; a diferencia de Nora, Hae Sung y Arthur —de Vidas Pasadas—, Lucy, Harry y John parecen manifestaciones irreales de ciertos arquetipos básicos del género: la materialista, el rico y el pobre. Tampoco ayuda que Dakota Johnson, Pedro Pascal y Chris Evans conformen el elenco principal. Su etiqueta de superestrellas distrae bastante de lo que Song pretende desplegar con cada uno. Aunado a ello, el mundo en el que los inserta tampoco resulta familiar: operaciones de piernas, casamenteras, actores fracasados viviendo en Nueva York… Está claro que hay un intento por representar el entorno virtual en el que hoy en día suelen gestarse las citas; sin embargo, la trama pronto se contagia de la superficialidad que señala con su concepto.

Song parece traicionar lo expuesto en su ópera prima con una película en la que lo plano de los personajes y de la historia nos sume en un estado permanente de indiferencia. Además, poco hay de comedia romántica en Amores Materialistas; se trata más bien de una versión más ligera y comercial de Vidas Pasadas. Las reflexiones acerca de la vida y el amor son constantes, pero ahora cuesta mucho trabajo comulgar con ellas o siquiera creérselas. El triángulo amoroso tampoco supone un gran drama, ni para Lucy ni para la audiencia. Que el personaje de Pascal desaparezca en el tercer acto tras el “aprendizaje” que obtiene, y que la resolución alrededor del de Evans —quien ofrece la actuación más simpática, por cierto— y el de Johnson arroje señales confusas acerca de lo que Song realmente quiere decir sobre el amor, deja ver un guion muy irregular de su parte.
Otra cuestión muy problemática tiene que ver con una subtrama enfocada en asunto tan delicado como una violación, o un intento de. El asunto, relacionado con el empleo de Lucy como casamentera, es usado como un dispositivo casual para el desarrollo de la protagonista, algo que parece hacer oídos sordos ante el grave problema que esto representa para la existencia diaria de las mujeres. Aunque al final el personaje víctima de este incidente tiene algo así como un cierre, la respuesta que Song ofrece a través de Lucy no convence para nada. En suma, la inclusión de este tema es manejada torpe y desconsideradamente. Y, bueno, también están la primera y la última escena, ridículas tanto en su concepción como en su ejecución.

Amores Materialistas es un paso en falso para la carrera artística de Celine Song. La cinta, claro, aborda cuestiones pertinentes, como el manejo del amor como una mercancía y el cuestionamiento de rituales sociales tan importantes como el matrimonio y las citas románticas. Sin embargo, el tratamiento frívolo y la manera en que el desarrollo se convierte en una profecía autocumplida en cuanto a que no todo se trata de dinero y estatus opaca los instantes de reflexión sobre la atracción y el valor personal propuestos por aquí y por allá. Maria Schrader desarrolló este tema de una forma más profunda y entretenida con El Hombre Perfecto (I’m Your Man, 2021); vamos, el esposo de Song, Justin Kuritzkes, hizo maravillas con sus dos más recientes guiones —Desafiantes (Challengers, 2024) y Queer (2024)— sobre triángulos románticos y amores no correspondidos.









