Suele decirse que lo que cuenta es lo de adentro, pero eso no aplica del todo en el brutal universo de La Hermanastra Fea (Den Stygge Stesøsteren, 2025), ni en el nuestro a decir verdad. La belleza es dolor, pero en una sociedad que “recompensa” a quienes están dispuestas a tratar de alcanzar los estándares
El negocio de la autoayuda es muy rentable, principalmente en la literatura. Ahí están El Alquimista o El Monje que Vendió su Ferrari, libros de superación personal que no dejan de venderse por más que pasen los años. El cine, por supuesto, también se ha visto seducido por esta tendencia; muchas cintas esconden este discurso
Que no se pierda la bonita tradición casi anual de tener alguna representación de Drácula en el cine o la televisión. La explotación del mítico personaje de Bram Stoker ha sido excesiva en esta década, pero todas estas versiones palidecen, irónicamente, ante la “no oficial”: el remake de Nosferatu (1922), a cargo de Robert Eggers.
Disney sigue atrapado en el abismo de su propia nostalgia. No satisfecho con los remakes live action de sus cintas animadas, el estudio por supuesto que iba continuar la tendencia actual de hacer secuelas tardías de varios hits de taquilla o películas muy queridas para distintas generaciones. Top Gun: Maverick (2022) o Blade Runner 2049
Netflix, ensimismada en mantener funcionando siempre su máquina de contenido, tiene la calidad en un segundo o hasta tercer plano. La Vieja Guardia (The Old Guard, 2020), aunque convencional en todo sentido, mostraba ciertos aspectos interesantes para un blockbuster de esta naturaleza; y con Charlize Theron haciendo gala de su condición de superestrella, el atractivo,
Pixar, al igual que Disney, se ha visto inmersa en una crisis creativa, la cual le hizo dar marcha atrás en su idea de no hacer secuelas. Con nuevas entregas de Toy Story, Coco y Los Increíbles en el horizonte, la chispa del estudio parece extingurise poco a poco. Es cierto que no ha olvidado
Desanima darse cuenta de que tenemos por delante una época en que buena parte de la oferta cinematográfica de los grandes estudios estará conformada por remakes live action de películas animadas que son parte importante de nuestra vida. Disney, por supuesto, abrió la caja de Pandora hace años; gran rentabilidad y poco esfuerzo creativo: la
El subgénero de “comerse a los ricos” perdió ya su gracia, precisamente, por cosas como La Muerte de un Unicornio (Death of a Unicorn, 2025), una película perdida en su propia fantasía oscura; una sátira desprovista del mismo filo de los colmillos de la criatura titular. El nuevo proyecto respaldado por A24 confirma la intención
Guy Ritchie se convirtió en un director por encargo cuyo ritmo de trabajo tanto puede asustar como asombrar: cinco películas y una serie en lo que va de la década. Si bien su exploración picaresca del crimen británico se ha seguido colando por ahí en los últimos años, el cineasta se ha diversificado en una
Y aquí estamos de nuevo, con otro remake live action de Disney. Si bien la fórmula ya no es infalible, como lo demostró el fracaso de Blanca Nieves (Snow White, 2025), lo único que impedirá al estudio de seguir exprimiendo su catálogo en lugar de optar por proyectos originales es que termine por agotarse. Lilo y